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martes, 3 de enero de 2017

El poder de los cortometrajes



En la entrada de hoy quería proponeros una variante educativa que os puede interesar en cuanto a la educación emocional y en valores de nuestros alumnos.

¿Pero por qué "cortos"? Una de las razones más evidentes del empleo de este tipo de recurso es su carácter dinámico y de entretenimiento, siendo el formato audiovisual el que mejor llega al público infanto-juvenil. Vivimos en un mundo en el que niños y adolescentes se han convertido en nuestros "nativos digitales" y; por ello, debemos adaptar los contenidos educativos así como las competencias a las demandas y exigencias que todo esto conlleva.

Yo he tomado como ejemplo uno de los últimos cortometrajes ofrecido por Pixar, “Piper” nos cuenta la historia de un pajarito que debe enfrentarse a sus miedos y abordar los obstáculos que se le plantean a lo largo de su aventura lejos del nido. No obstante, existen multitud de cortometrajes que podemos emplear (ya sea en el aula o en casa) cómo ejemplo de dinámica o actividad. Una alternativa es visualizar con nuestros alumnos el cortometraje seleccionado para; posteriormente, invitarlos a reflexionar, debatir u opinar acerca del contenido del mismo.

Por último, os adjunto un link (extraído a través de la plataforma web "Educación 3.0" que incluye 60 cortometrajes dedicados a la educación en valores: Cortometrajes parala educación en valores. Tres, dos, uno... ¡ACCIÓN!

lunes, 2 de enero de 2017

"El mural de las emociones"


CC0. Imagen dominio público extraída de Pixabay

Hoy quiero haceros una pequeña propuesta que podéis llevar a cabo con niños y adolescentes para el desarrollo de la Educación Emocional. Se trata de una divertida actividad de identificación emocional que podéis llevar a los contextos escolar y familiar (no siendo necesaria la parte evaluativa en el caso de desarrollarla en el último contexto mencionado).

"El mural de las emociones" consiste en crear una obra propia que relacione cada una de las cinco emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo y asco) con alguna experiencia que se haya vivido previamente y que al creador le suscite la emoción descrita. Por ejemplo:

Alegría: "Me sentí muy contento cuando nació mi hermanito pequeño".

Pero; además, en el mural se pueden añadir imágenes, palabras, fotografías, lugares, etc... que sintamos que se corresponden con la emoción a identificar. Para un buen desarrollo de la actividad, debemos permitir que quién la realice se sienta completamente libre de añadir al mural tanto como considere. El principal objetivo que persigue esta propuesta es el adecuado desarrollo de la identificación emocional, ya que en ocasiones, éste es el primer paso para la correcta gestión de emociones, pues... ¿cómo controlo mi ira, si apenas sé cuando he estado enfadado?. 

Cabe destacar que la oportunidad de añadir elementos creativos e ilustrativos al mural aumenta la motivación y adherencia a la tarea, sobretodo en los más pequeños. Si estáis pensando en desarrollar esta actividad en el contexto escolar podéis pasaros por la sección "Rúbricas". En ella aparecen los criterios de evaluación a tener en cuenta para la correcta calificación de la misma así como un formulario que; posteriormente, pueden realizar el resto de compañeros a modo de coevalución. Pese a que la actividad está pensada para niños de entre 10 y 13 años, siempre estamos a tiempo de alterar alguno de los criterios de evaluación a fin de adecuar las demandas y exigencias a todas las edades y/o etapas educativas. 

No lo olvidéis: "La creatividad viene de un conflicto de ideas." (Donatella Versace).

lunes, 21 de noviembre de 2016

Educamos las emociones

Las emociones son diferentes estados del organismo que suelen activarse para dar respuesta a situaciones en las que detectamos algún peligro, amenaza o desequilibrio. Además, forman parte de nuestra vida diaria y nos proporcionan la energía necesaria para resolver problemas o realizar actividades que no hemos realizado previamente. Cada persona experimenta las emociones de un modo particular, dependiendo del aprendizaje, la situación y las experiencias que haya vivido anteriormente.

Existen emociones que responden a reacciones fisiológicas como son el miedo o la ira, por lo que derivan de la experiencia directa. Sin embargo, la mayoría de veces las emociones se aprenden por observación, y por lo tanto resulta más que evidente la necesidad de que padres y profesores actuemos como modelo ante nuestros menores.

Pero, ¿Cómo puede el docente educar las emociones dentro del aula?. En primer lugar, es importante saber que la educación emocional se llevará a cabo de distinto modo ya se trate de niños o de adolescentes. En el caso de los niños de edades más tempranas, las emociones se limitan a un repertorio básico como son la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y la ira. Es por ello que el método de educación emocional en el aula puede incluir actividades como la gesticulación facial de las emociones en el espejo, el dibujo y coloreado y el uso de materiales y apoyos audiovisuales. Una buena opción en este último campo es la película “Inside Out” (Del revés), ya que permite la identificación y educación de las emociones propias en un formato sencillo, práctico y muy atractivo para los más pequeños.

Por otro lado, la adolescencia es una etapa con muchos y grandes cambios, ya que se experimenta la transición entre la infancia y la adultez. En este largo camino de cambios hormonales, físicos y emocionales las acciones del adolescente pueden ser inconscientes y esto hace que cambien repentinamente de estado emocional. Por ello, es importante disponer de recursos que nos ayuden a enseñarles la necesidad de una buena gestión emocional a estas edades. En el siguiente hipervínculo "El bazar de las emociones" os anexo una dinámica muy útil para trabajar la educación emocional en adolescentes y dentro del aula. Me resulta una muy buena opción, ya que añade el aprendizaje cooperativo y; como bien sabemos, la integración social a estas edades es clave.